Pero no ganó por ser el más fuerte de una escapada de cuatro unidades, sino el más avispado. Al esprint evidentemente no tenía ninguna opción, por lo que debía intentar evitar ese final. No era fácil.Tienen un cambio de ritmo fácil, y le podían coger rueda con cierta comodidad echando por tierra sus opciones. Y aunque habrá mil interpretaciones sobre lo que se dijeron o acordaron, lo cierto es que ambos hablaron entre ellos y seguramente tejieron una estrategia lógica y habitual en esas circunstancias. Ninguno de los dos respondería al ataque del otro y se cubrirían las espaldas, así los dos tendrían un 50% de posibilidades de victoria (sino cada uno contaba con un 25%).

RECONOCIMIENTO DEL TRAZADO PARA ATACAR.

LLEGADA AL LUGAR DEL DESCANSO LOS PRIMEROS ESCAPADOS.

EL AVITUALLAMIENTO.

PREPARANDOSE PARA LA SIGUIENTE ESTRATEGIA
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